DE
LA REDUCCIÓN A LA INTEGRACIÓN.
LA SEXUALIDAD EN LOS FINALES DEL SIGLO XX.
SEXO
Y SEXUALIDAD. SIMILITUDES Y DIFERENCIAS.
Sexualidad Humana : el nivel
integrador bio-psico-socializante
1.1.
Concebimos al ser humano, como un producto de una larga y compleja evolución.
Dicha evolución - necesariamente histórica - no fue ni es lineal, ni tampoco
mecánica, queriendo expresar de esta manera, la concepción de un acontecer
cíclico y una causalidad nunca monopolizada por una razón sola o aislada.
Los diferentes niveles o planos a los que nos referimos, continúan subsistiendo
en cada una de las manifestaciones o fenómenos correspondientes. Sobre
este punto, deberemos insistir repetidas veces, porque es el fundamento
racional-comprensivo para un múltiple abordaje a la problemática sexual,
así como también, a su múltiple enfoque terapéutico.
1.2.
El Ser Humano, no siempre fue ser humano. Esta premisa, un tanto sorprendente,
paradojal - y, podríamos decir, - obvia, se nos presenta con claridad,
al considerar los niveles más arcaicos, más primitivos de la organización,
cuya culminación, producto y proyecto, es el Hombre. El primer nivel a
estudiar, es el físico-químico. En él, las relaciones simples
y complejas estudiadas específicamente por las ciencias físicas y químicas,
se dan en el plano atómico y molecular y - por lo general - son invisibles
a los sentidos comunes, objetivándose a través de aparatos e instrumentos
mediante los cuales dichas relaciones se tornan accesibles a su estudio.
El nivel material físico-químico, en su interacción y por el desarrollo
evolutivo prolongado en millones de años, da lugar a una instancia organizativa
más compleja: el nivel biológico.
Este nuevo nivel organizativo, se presenta con características propias,
pero, conteniendo dentro de sí el plano inmediato anterior, el nivel físico-químico.
Nos encontramos así, con una incorporación-superación.
El hecho señalado, no carece de significación ya que el nivel biológico,
presenta fenómenos originales, diferentes del nivel anterior, funcionando
con reglas y leyes propias. Si se observa esto atentamente, nos daremos
cuenta que cuando estudiamos al ser humano solo desde el punto de vista
físico-químico, estamos - sin saberlo - atravesando el nivel biológico
que, como hemos visto, es evolutivamente superior.
Pensar por ejemplo, que un órgano como el Hígado puede reducirse (subrayo
la operación de reducción) a un conjunto de cifras mostradas por un impecable
hepatograma, y pensar solo con estos elementos, es a todas luces un acto
de "violencia regresiva" en la escala evolutiva humana.
El problema es más complejo aún. Un esquema - con todas las falencias
que un esquema tiene, - ayudará a nuestros propósitos.
· Nivel de los órganos
· Nivel histológico * Nivel Biológico
· Nivel celular
· Nivel Físico-químico
El nivel biológico, posee en su interioridad,
una estructura a su vez compleja. El recorrido habitual formativo del
médico, es en sentido ascendente. Sus materias básicas serán: Anatomía,
Histología, Física y Química. Tenderá por la gravitación técnica y la
fuerza social que poseen, a otorgar status-científico, a toda aquella
exploración, investigación, semiología, estudio clínico o decisión operativa
o de pronóstico, a todo lo que objetivice el problema dado. Todo lo que
ponga en evidencia la inter-relación de los órganos (el Hígado con el
Corazón y el Páncreas; la Hipófisis con el Ovario y la Suprarenal, por
ejemplo). O todo lo que ponga en evidencia la interrelación histológica
o celular (indicará biopsias o pruebas histoquímicas de alta complejidad).
O, todas las pruebas de laboratorio, las clásicas y las más modernas,
las cuales evidencien un acceso a la intimidad de los procesos físco-químicos,
fundamento y razón de ser de los otros.
Este movimiento o conjunto de operaciones habituales en el ámbito médico,
no se explican aquí para descalificarlos. En manera alguna. Es para resaltar
una concepción muy objetiva, muy aislante de precisión explicativa, muy
necesaria por otra parte, pero muy reductora, donde el ser humano, portador
de estos diferentes niveles está, prácticamente, en esa fragmentación,
olvidado. Un ejemplo corriente podrá esclarecer lo dicho.
En la sala se encuentra un enfermo, internado hace 2 ó 3 días, con un
sindrome ictérico. Un médico habla con otro, refiriéndose a él como "
El ictérico de la 33". Se acerca a su cama, el paciente ansioso aguardando
un dictamen, una palabra de aliento, un pronóstico... El médico se aproxima
a la cama y lo primero que hace, es ver la tabla de temperatura o tomar
el pulso. Casi automáticamente: " A ver por favor, retire las cobijas..."
La zona del hipocondrio derecho, aparece plenamente. Los ojos del paciente,
ahora, no se encuentran con los ojos de su médico. Este posa sus ojos
sobre el hipocondrio y está atento a sus sentidos táctiles: está tocando
el borde hepático. Pregunta, simultáneamente, si llegó el resultado de
la última transaminasa y mientras se dispone a leerla cuando se la alcanzan,
le comunica al paciente que está mucho mejor y le pregunta si ha tenido
náuseas o como ha dormido anoche. Luego de frases de compromiso y ya a
un paso más allá de la cama, el médico se aleja.
De esta descripción, - exagerada claro está para poder observar algunos
detalles - sacamos en conclusión que para el médico, lo predominante,
es el órgano, el nivel biológico y su garante habitual o testaferro, el
nivel físico-químico. Con variaciones, el lector podrá adaptar este modelo
a la vida clínica cotidiana actual de cualquier profesional.
Conclusión:
No ha aparecido aquí, el nivel humano de integración. El nivel más alto,
más decisivo y trascendente de la evolución zoológica. El paciente fue
visto como un órgano. Era un órgano; a lo sumo, la patología de ese órgano:
"La ictericia de la 33·... o, a veces..."La 33 tiene 45 de transaminasa,
85 de glucosa y puede irse". Mucho antes del advenimiento de la computación,
el hombre médico, ya procedía como ella. O mejor dicho: fue - precisamente
por eso- que la computación tiene lugar hoy.
1.3.
El nivel Humano. Así como en el ítem anterior estudiamos los diferentes
niveles encastrados entre sí cuya culminación se alcanza en el más alto
nivel biológico, cuando se estudian las relaciones de alta complejidad
inter-orgánica, subrayaremos que allí, no puede agotarse la formación
médica y mucho menos, tener pretensión de entender los problemas de la
sexualidad humana los cuales, como veremos, comienzan a ser específicos
de este nivel; el nivel humano. Todos los otros niveles estudiados, biológico
y físico-químico, se encuentran en relación de interacción y funcionamiento,
dentro de una persona. Su función principal, es conservar la homestasis
y, como tal, interaccionar con su medio ambiente.
Forzando un poco el modelo, diríamos que
el estudio médico clásico no trasciende más allá de la piel. Todo el ámbito
corporal de la piel hacia el interior y ésta, en lo referente a los complejos
procesos de intercambio con el medio circundante (pero en el plano físico-químico)
que efectúa para mantenerse en equilibrio, le pertenecen al estudio médico.
En él el profesional se mueve con comodidad y sapiencia.
El nivel Humano de integración, es un salto cualitativo, una fractura
de la concepción expuesta en forma muy simple en los párrafos anteriores.
Y nos adelantamos. Todo lo nuevo - y con más detalle- todo lo diferente,
produce inquietud, angustia, rechazo y al mismo tiempo, curiosidad.
Volvemos a repetir. El nivel Humano, no niega, ni mucho menos hace desaparecer
los niveles biológicos o físico-químicos. Antes bien, los integra, se
apoya en ellos. Ocurre que, el nivel Humano supone en su totalidad, un
tipo de nivel integrativo diferente, con leyes propias y específicas.
Aquí, la interacción, no se produce en forma simple, sino que estalla
en una complejidad difícilmente aprehensible a primera vista.
Aparece por primera vez, la noción de Sujeto
1.3.
El Sujeto ¿Cómo arribamos a esta compleja estructura y al apretado concepto
de Sujeto?.
Volvamos a nuestra premisa inicial (1.2) : "El Ser Humano, no siempre
fue Ser Humano".
En el complicado proceso evolutivo filogenético y antropológico, lo que
anteayer era una interrelación atómica y molecular, ayer era una compleja
interacción de órganos entre sí y entre los órganos y el medio ambiente.
Cuando el feto nace hoy, se produce un cambio crucial y decisivo para
la historia de ese pedacito de músculos, tendones, células diversas y
sangre circulante de aproximadamente 3 kg., 200 gr.
Este pedacito de vida, aún no es un ser humano. Puede moverse, gritar,
respirar, defecar, etc., pero no es aún ser humano. Este bebé que ha nacido,
es la representación de millones de su misma especie y de las similares
condiciones en que hace su aparición extrauterina. Este bebé tiene una
diferencia que, con las salvedades del caso, podríamos denominar trágica,
respecto de otros "bebés" similares de la escala zoológica.
Cuando tenemos oportunidad de observar a un cachorro de elefante, o de
vaca, o de orangután, o mismo un animal llamado doméstico, gato o perro,
notamos una peculiaridad: pueden ser desprendidos de la proximidad de
la hembra que todavía está pariendo, alejarlo algunos metros, cinco, diez
metros, y el cachorro de elefante, de vaca, de gato o de perro, tanteando,
ciego aún, cubierto parcialmente de las mucosidades propias del parto,
solo llega, tarde o temprano al pié de la teta buscada.
El cachorro, el bebé humano, no puede hacer lo mismo. Si fuera abandonado
en una sala de partos, a solo dos o tres metros de su madre y nadie lo
auxiliara, muere inexorablemente. La ley biológica del "todo o nada",
dictará su sentencia y los procesos irreversibles de la autofagia acabarían
con el proyecto.
Quiere decir que este bebé o cachorro, necesita imperiosamente, que vayan
por él, que se muevan por él, que le acerquen la fuente alimenticia y
lo sostengan. No es igual a otros mamíferos que en instantes, pueden -
porque tienen medios suficientes - proveerse de la alimentación y el calor
para poder sobrevivir. El cachorro humano - repito - no puede hacer eso.
Nace en la más absoluta indefensión y dependencia. ¿Y dependencia de qué?
Dependencia de otro ser humano.
Si, por un caso hipotético, concurriese a auxiliar a ese cachorro una
loba, en muy poco tiempo, todas las potencialidades de ese cachorro humano,
se adaptarían a la situación medio-ambiental. Tendería a movilizarse en
cuatro patas, gruñiría, no hablaría, lógicamente (¿De quién podría imitar
los fonemas humanos?) le crecerían los pelos en los lomos, etc. La pregunta
es... ¿Este cachorro crecido ahora, es Humano? Convengamos que potencialmente
sí, pero la circunstancia vital lo ha marcado y ahora, con buena voluntad,
diríamos que es una mezcla un tanto extraña de Huma-Lobo.
Todo esto para remarcar que, en el acto de nacimiento, se produce un pasaje
de nivel. El conjunto de órganos en movimiento llamado feto, toda una
maravilla creativa a nivel biológico, va a dar un salto cualitativo extraordinario
y se fundirá en contacto con otra masa orgánica completa que además, ha
adquirido nivel de significación, pensamiento, reflexión y lenguaje y
que, por todas estas razones, es, no solo una masa orgánica, sino un Ser
Humano.
El contacto de la masa orgánica fetal con otro ser humano, hace que esa
masa orgánica, se humanice. Solo otro ser humano humaniza.
Es gracias a él que el bebé recién nacido, va a obtener al mismo tiempo
que sus necesidades biológicas son satisfechas, una serie significativa
de "beneficios" y que - nada más y nada menos - lo convertirán en humano.
Estos "beneficios", son entre muchos: sostén seguro en brazos de otro
ser humano; calor prestado por su cuerpo o por los elementos artificiales
creados por él ( frazada, sábanas, estufas, etc.); una mirada, ya que
el bebé humano, es el único ser de la corteza terrestre que mira al otro
cuando está incorporando su alimento; y, liderando todo esto, el beneficio
mayor: el lenguaje.
Quiero remarcar en forma esencial; el alimento ofertado al bebé que se
pretende humanizar, puede tener la mejor calidad proteica y equilibrado
en agua y componentes diversos. Puede haber sido estudiado por la física
y la química; ser libre total de productos bacteriológicos y garantizar
la llegada de este alimento perfecto al estómago del lactante mediante
sonda. Pero si falta el sostén muscular y el calor, más la palabra susurrante
y la mirada con encuentros, el bebé no se humaniza. Apenas hemos dado
algo para satisfacer el nivel biológico; que ya es mucho, claro, pero
no lo es todo.
¿De qué orden es todo aquello que en el acto de nacimiento y primeros
momentos de vida no es estrictamente biológico?
¿De qué orden es esa precipitación de un ser humano sobre otro ( que aún
es un proyecto) para salvarlo de la indefensión y en última instancia
de la muerte? Este es el orden del Sujeto. Se le llama Sujeto humano,
precisamente, porque nace asujetado con otro ser humano. Se ha establecido
allí, el fundamento del modelo que guiará a este ser humano a tener vínculos
con otros seres humanos.
Este acto fundamental ( en sentido de la importancia y en el sentido de
cimientos) se constituye en marca, tendiente a reproducirse en infinitas
interacciones en el decurso vital. Quiere decir entonces, que así como
un átomo busca a otro átomo, una molécula a otra molécula, una célula
a otra célula, un tejido a otro tejido y un órgano busca a otro órgano,
en el nivel más alto, un Sujeto busca, para interaccionar, a otro Sujeto.
De allí que, en el esquema, lo hayamos colocado como relaciones intersujetivas.
Hemos saltado ya de las "pieles", las cuales contienen los órganos, para
pasar al ámbito psicológico y social donde el sujeto desarrolla su vida.
1.4. La sexualidad.
Y finalmente... ¿Cómo aparece en
todo esto la Sexualidad? Cuando los animales tienden a unirse, y aún cuando
lo hagan con rituales o danzas características para cada animal, esta
unión está guiada y liderada por el instinto. Es decir, un engrama, transmitido
genéticamente, poseedor de sus propios códigos y reglas de juego.
Un cachorro de perro puede buscar - como hemos visto - a su madre por
el olfato, trasladarse durante muchos metros sólo para sobrevivir. Esa
es una propiedad, que ha desaparecido en el ser humano. Si la madre o
cualquier otro ser humano no acude a él, muere. Esa dependencia extrema
mediante la cual puede sobrevivir, le permitirá incorporar el lenguaje
(que se llamará significativamente "materno"), la cultura, los valores,
los modos o maneras como fue enseñado, acariciado, amamantado, sostenido,
hablado, mirado...
El cachorro de perro tiene una vida promedio de 10-15 años. El hombre
70-75. El perro no puede hablar. El hombre se comunica, transforma, crea,
extiende sus comunicaciones y explora el espacio exterior.
Quiere decir: todo aquello que no es el alimento exclusivo y además necesario
- me refiero al calor, el sostenimiento, al toque , al lenguaje - no es
imprescindible para la vida biológica, pero si para la vida psicológica
y social del lactante. En fin: para poder entrar en el mundo de la cultura.
Subrayando: la proteína ( y el agua y los minerales) de la leche se dirige
solo ( y solo) al nivel biológico, en tanto que el cuidado, las maneras
como los bebés son limpiados, acariciados, hablados y mirados, se dirigen
al nivel del Sujeto, es decir a nivel Humano.
Todo aquello que no es biológico y tienda a asujetar a otros sujetos,
llamamos a eso, Sexualidad.
Es decir: lo sexual, está muy lejos de
ser genital en el burdo sentido a que la corriente ideológica represora
le ha asimilado. Sexual es cariño, corriente de ternura, cuidado, maneras
de atender al otro, consideración por su condición global más allá
de su necesidad biológica.
Entender esto, permitirá rápidamente, tener acceso a las indicaciones
simples de la terapia sexual, que intenta un trabajo revolucionario: no
que las personas tengan más frecuencia coital, sino que las personas puedan
tener tiempo y espacio para recuperar y desarrollar la sexualidad, el
erotismo, las más de las veces perdido por la neurosis, y por la ideología
educacional represiva dominante.
1.5. La sexualidad como
paradigma.
Por todo lo anteriormente expuesto,
la sexualidad se constituye como paradigma. Entendemos como paradigma
algo o alguna cosa que sirva de ejemplo especialmente típico y, simultáneamente,
la usamos en sentido casi idéntico a sistema: un conjunto con leyes propias.
Así, la constitución de la sexualidad, desde los primeros movimientos
del bebé, las caricias de su madre, los distintos modos y vicisitudes
de cómo es criado, pasando por como él mismo se acaricia y descubre las
zonas agradables, fuentes de placer o zonas desagradables, forman parte
de un estudio amplio sobre la evolución del ser humano. En este sentido,
los estudios sobre Sexualidad, interesan a Psicólogos, Psicoanalistas,
Médicos y estudiosos en general de la conducta Humana, en sus aspectos
evolutivos y de desarrollo. Pero hemos visto ya que, la peculiar situación
de que la sexualidad y el nivel Humano tienen una franca posibilidad de
correspondencia mutua. El hecho sexual, al colocar frente a frente a dos
Sujetos, torna inexorable a ese hecho, en hecho social. Sale del puro
individualismo y se dirige al campo de las relaciones humanas más amplias.
Este hecho explica - y muchos profesionales aún se sorprenden de ello
- que un problema sexual puede ser portado por uno de los dos miembros
de la pareja, pero... ¿A quién le cabe la duda que hay otra persona comprendida
en el problema y que puede estar ausente en el momento de la consulta,
o incluso en la totalidad del tratamiento?. Pero se trata aquí, de algo
más. Esta pareja realiza actos sexuales en la más estricta intimidad.
Pero estas intimidades son solo apariencias. Todo individuo, por el efecto
de su educación, es un individuo histórico. Carga dentro de sí los infinitos
significados de las infinitas vicisitudes por los que ha transcurrido
su vida.- Esto es lo que - finalmente - hace a un individuo original,
diferente de otro, con iguales anatomías y fisiologías, pero con diferentes
significados. La sexología interesa por ello, no solo a los Biólogos,
Psicólogos o Médicos en general, sino a una multiplicidad de ciencias.
Pero esta pareja conviviendo, cohabitando, copulando, tampoco está aislada.
Dos cuerpos uniéndose, es la visión simplista, literal (ingenua, diría
un artista) que tiene escaso espesor significativo y solo aspira a encontrar
elementos anátomo-patológicos correspondientes al nivel biológico. Pero
estos dos cuerpos uniéndose en la intimidad, lo hacen siguiendo determinadas
pautas o reglas del juego, externos a ellos. Hay factores incidentes en
esa unión. Será diferente en la intimidad del cuarto de una casa propia,
como así también en la intimidad de un cuarto alquilado transitoriamente.
Será diferente en forma, habilidad y posibilidad de goce y ternura, en
el interior oscuro de un vehículo, así como alcanzará cimas de vertiginosidad
y furtivas acrobacias caseras, en el claroscuro de un corredor. Por tanto,
la variación, con sus diferentes significados, variará según el contexto
en que la conducta sexual será inscripta y desarrollada. Ésta, forma parte
e interesa, a una Sociología de la Sexualidad. No podemos, por lo tanto,
reducir en forma simple y mecánica el estudio de las conductas sexuales
al ámbito de la Biología con la Medicina a la cabeza. Si bien el nivel
biológico es actuante y este libro se ocupa preeminentemente de ello,
no olvidamos la interrelación de infinitos factores incidentes sobre un
mismo hecho, aunque sea éste, claramente patológico. En tal sentido, -
y la sexualidad vuelve a ser un paradigma - pensamos la importancia del
medio social moldeando nuestros caracteres y aportándoles significados.
Ahora bien, si el hecho social moldea el carácter, con mucha más razón,
moldea su patología. Y en el ámbito de la sexualidad, vemos así paradigmas
de paradigmas. Sujetos que no consultan por un problema sexual, porque
se les ha enseñado desde pequeños que eso era vergonzante, y que, a su
vez, cuando consultan, rápidamente nos damos cuenta de que no hay ni siquiera
de que avergonzarse, porque el problema - como tal - nunca existió. Sí,
por ejemplo, un hombre de treinta años de edad, que tiene relaciones sexuales
más o menos frecuentes, pero piensa que posee un problema sexual grave,
porque de vez en cuando tiene deseos de masturbarse y lo hace; y que esta
conducta choca con preceptos de orden moral, inculcados y enraizados en
su infancia y primera adolescencia, puesto que allí le fue informado,
terroríficamente, de la posibilidad de "quedar paralítico" o "débil" o
con "deformaciones en sus manos" si efectuaba tales caricias autoeróticas.
Luego de superada la vergüenza de consultar, observamos lo asignado por
el paciente como "enfermo", no lo calificamos nosotros como tal. Solo
acariciarse (llamémosle así, en vez de masturbación) esporádicamente,
es habitual; desde que se nace, hasta que se muere. El problema no radica
allí, sino en el conjunto de ideas asociadas, cargadas de ansiedad y culpa,
y que ellas sí, pueden inhibir total o parcialmente la función sexual.
Vemos, de tal manera a lo social, lo educacional, el entorno vivido por
el sujeto, entorno incorporado a su repertorio de conductas, incidiendo
en forma inhibitoria sobre su pensamiento, cuando no, sobre la función
misma. Por todo lo antedicho, la sexualidad se convierte en una encrucijada.
Un lugar adonde convergen diversas ramas de las ciencias. Biología, Medicina,
Ginecología, Urología, Neurología, Endocrinología, Psicología, Psicoanálisis,
Psiquiatría, Antropología, Sociología, etc. No hay posibilidades de que
ninguna de ellas, monopolice el Poder que su conocimiento otorga a quien
lo ejerce. Un mismo fenómeno puede - y debe - ser estudiado, investigado
y enseñado por una multidiciplina convergente. Atravesar el hecho sexual
como un caleidoscopio, y renunciar -los científicos de cualquier área
del saber- a reivindicar un monopolio, cuyo único beneficiario es el narcisismo
del científico que así reivindica y cuyo único gran perjudicado, es el
paciente, a quien le caben todos los sufrimientos y ser una pantalla de
nuestras ignorancias. |
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"La
ametralladora en estado de gracia" Obra de Hans Bellmer (1937)
Extraído de "El erotismo en el arte del siglo XX". Angelika
Muthesius y Bukhard Riemchneider.
Benedikt Taschen (Germany) 1993. pag.144
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